4 de agosto de 2014

La cueca fusión de Willy Claure

La cueca fusión de Willy Claure -   Archivo Periodista Invitado

Publicado en la revista dominical OH! de Los Tiempos.

La vida social en los valles altos bolivianos se suele dar alrededor de la buena mesa, en los patios de las casas. Allí se come, se bebe y se escucha música. Se canta. Una música bastarda, mestiza, heredada de los fandangos peninsulares del siglo XVIII y adaptados a una tradición criolla. Con los años, las clases medias abrazaron bailes andinos como la cueca, prima hermana de la zamba, chacarera y marinera en varios países de Sudamérica. Los ritmos de 6/8 tradicionales fueron aderezados con un particular laraleo, incluido en su segunda marcha, haciéndose popular sobre todo en La Paz, Chuquisaca, Tarija y Cochabamba.
Durante años las cuecas le han cantado al amor y al tiempo. Con guitarras, charangos, a veces percusión e inclusive flautas, quenas o hasta zampoñas. Tras la fiebre de las peñas folklóricas en los años 70, con la llegada de otros ritmos globalizantes, se han seguido explorando nuevos caminos en esta fecunda cantera de posibilidades.
Precisamente una de las personas que mejor ha explorado estos nuevos caminos es el cochabambino afincado en Suiza, Willy Claure, quien ha evolucionado hacia una cueca fusión sofisticada pero que no ha perdido el toque autóctono, hoy ya más distante de sus influencias en Chile, Perú y Argentina, y con un sabor más propio.
WILLY CLAURE Y LA FUSIÓN
Se trata de uno de los personajes más innovadores de la escena del folklore nacional, que ha actualizado y llevando la cueca a un nuevo nivel. Claure ha logrado hacer audible de una manera contemporánea y exigente, una de las expresiones más legítimas del mestizaje boliviano, puesto que representa el diálogo entre tradiciones vernáculas, indias, mestizas, criollas y burguesas, y que probablemente represente más cabalmente el sincretismo cultural de los valles altos bolivianosen la actualidad.
COLABORACIONES Y DUETOS
No ha sido tan complicado para Claure atraer a importantes exponentes de la música boliviana de todos los géneros y grabar colaboraciones. Desde rockeros de la factura del Grillo Villegas o Animal de Ciudad; pasando por cantautores con tintes picarescos como Manuel Monroy Chazarreta alias El Papirri –nieto del gran folklorista argentino Andrés Chazarreta-; insignes folkloristas de los años 70, como los hermanos Junaro o Matilde Casasola, hasta llegar a las actuales cuerdas con las que adorna su nuevo disco.
CLAURE, LA LITERATURA Y EL CINE
Si existe un escritor representativo, fundacional y canónico en Bolivia, ese es Jaime Sáenz. Autor de culto y creador del imaginario de la noche paceña, Sáenz es quizás quien mejor ha plasmado los ambientes bohemios y canallas de La Paz, especialmente con su novela cumbre –un hito en la literatura Boliviana- titulada Felipe Delgado, su álter ego. En este voluminoso relato, se exhibe una sencilla poesía llamada “No le digas” que gracias a la música de Claure, hoy en día es quizás una de las cuecas más repetidas. El título de esa poesía hecha canción, se ha llevado al teatro también de la mano de uno de los grandes intérpretes y dramaturgos bolivianos: David Mondaca.
Claure además ha dedicado temas y ha compartido interminables tertulias con el premio nacional de novela Juan Claudio Lechín, que han desembocado en temas como “Un solo pañuelo”.
La música de Claure ha impregnado también el cine boliviano, y suya es la letra y música-juntamente con Milton Cortez- de una de las obras cinematográficas más destacadas de la primera década del siglo, Los Andes no creen en Dios. La canción que puso melodía a esa fábula de la decadencia minera, llamada La Cantarina, horadó el imaginario nacional, evocando a su protagonista, la Miski Simi.
PARA NO BAILAR
Uno de los afanes de Claure en su música es el de profundizar la tonada de la cueca, de forma que esta transgreda su función de motor de baile y se convierta en una pieza de apreciación musical. Sus finos arpegios –limpios y minimalistas--, más que invitar a agitar el pañuelo, son una arenga a masticar con la mente, un plato de chicharrón, un vaso de singani, y por qué no, un viaje por esa Cochabamba que la gente idealiza en sus sentimientos.
Así, para su nuevo disco, titulado “Para no bailar”, el quinto LP de estudio en sucarrera de solista,Claure se ha reunido con importantes voces de la escena musical latinoamericana como Marcelo Arias (Bolivia), Milton Cortez (Bolivia), José Luis Madueño (Perú), Pavel Urquiza (Cuba), Carlos Aguirre (Argentina), José Vasconcellos (Chile), Elsten Torres (Cuba), Animal de ciudad (Bolivia) y Javier Ruibal (España), panel de lujo a todas luces.
Con Pavel, uno de los más importantes cantautores cubanos de la actualidad, precisamente han presentado el álbum en Ginebra hace unas semanas. Las 15 canciones de “Para no bailar” son un importante ejercicio de preservación, difusión, actualización y promoción de la cueca boliviana, en su versión contemporánea, adaptada al siglo XXI y para oídos exquisitos que desean saborearla sin la distorsión del mundanal ruido. Y bien podría valerle un Grammy Latino.

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