31 de enero de 2015

Podemos: buscando el sueño andino


Publicado en Los Tiempos

De chico siempre me atrapó esa especie de fascinación por el personaje de Melquiades de Cien años de soledad, un forastero que aparecía una vez al año trayendo algún producto o mercadería novedosa en el pueblo.

Soy un convencido de que los viajes e intercambios traen casi siempre progresos, sobre todo cuando los exilios son voluntarios, parafraseando la novela de Claudio Ferrufino, pero hay que tener el ojo abierto con esos alquimistas que revenden productos interesantes, revestidos de magia redentora.

Por nuestros aeropuertos, han ido y venido todo tipo de personajes, desde Jacques Cousteau y Alcide d’Orbigny, a los bandoleros norteamericanos Butch Cassidy y Sundance Kid, el intelectual francés Regis Debray, el general del Ejército español Vicente Rojo o el escritor peruano y premio Nobel Mario Vargas Llosa. Todos de distinto linaje, capacidad y propósito.

Los últimos dos forasteros “célebres” que han pasado por nuestras tierras –salvando las distancias– y que empapelan la prensa española estos días, son el dúo de moda en aquel país: Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, los dos principales nombres de la nueva agrupación política de izquierda, Podemos, que unos meses después de su creación son la fuerza más prominente en intención de voto, y ya tienen representación en el parlamento europeo, sin ser demasiado europeístas.  

Errejón, un joven desconocido en Bolivia, hace tres años defendió su tesis doctoral titulada “La lucha por la hegemonía durante el primer gobierno del MAS en Bolivia (2006-2009): un análisis discursivo”, tutorizada por uno de los intelectuales de más peso en España, Heriberto Cairo Carou, actualmente decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, la más grande de ese país, institución que además se ha mostrado como cantera intelectual e ideológica del neonato partido.

Iglesias, por su parte, cuenta en su currículum haber sido asesor de, entre otros, los gobiernos boliviano y ecuatoriano.

Su discurso es directo, sencillo, agresivo y a momentos fantasioso o acomodaticio, y han logrado permear entre las masas de votantes desencantados con el otro gran partido de la progresía, el PSOE, que ha tardado lo suficiente como para haber caído al tercer puesto en las encuestas por primera vez desde el retorno a la democracia en 1977.

La reacción de los socialistas, aunque tardía, ha sido contundente, y llega de la mano del bien aparecido, doctor en economía Pedro Sánchez Castejón, tipo agradable, de apariencia y discurso tolerante, políglota –al menos para los estándares españoles– y carismático, facetas desconocidas en Moncloa en los últimos tres años. Aún con esos atributos, pareciera que no logra despegarse de los fracasos de sus dos predecesores, Zapatero desde la silla presidencial, y Rubalcaba, desde su escaño en el congreso, como líder de la oposición.

La pugna en España está servida. Veremos cómo enfrentan el convite estas primeras espadas, con una brutal crisis económica que comienza a menguar, con unas elecciones a la vista, con un sistema autonómico-territorial en proceso de descomposición, con un conservador partido de gobierno que no convence ni a sus acólitos, y sobre todo después de una implosión originada por el movimiento de los “indignados”, allá por el ya “lejano” 2011.

Al parecer Evo ya tiene un socio que se llama Podemos, muy lejano a ese remedo de partido que Tuto trató de formar hace unos años. De gobernar, veremos si copian nuestro modelo de capitalismo andino, y cómo les va.

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