12 de mayo de 2015

La Ramona como gestora cultural

Artículo publicado en el especial de La Ramona / 10 años, suplemento cultural del periódico Opinión con otras decenas de autores como Grillo Villegas, Gonzalo Lema, Piraí Vaca, Sebastián Antezana, Giovanna Rivero, Leo de la Torre y muchos más. 

La gestión cultural ha cambiado su enfoque en los últimos años, hasta volverse materia de interés en la mayoría de las universidades del mundo, valiéndose de elementos que emanan de la creatividad más desaforada para producir un bien o servicio, con fuerte carga simbólica y generalmente artística.

Para optimizar estos siempre escasísimos recursos, desde el mundo académico se han preparado programas que van desde la antropología cultural y defensa del patrimonio hasta las industrias creativas como herramienta de desarrollo local. No obstante, la formación del periodista cultural ha sido asumida casi en exclusiva desde las facultades de comunicación, sin que se le considere actor cultural protagónico, y reduciendo su valor al de generador de noticias.

La RAMONA ha elegido un camino diferente. Han marcado su territorio mostrándose como espacios virtuales de cultura viva, tomando el legado de potentes publicaciones como Vertical de Jaime Sáenz o Presencia Literaria. Sin casi darnos cuenta, han cumplido una década, demostrando que un suplemento de calidad constante en el tiempo es posible solamente cuando hay pasión, capital intelectual y capacidad de hipnosis con los gerentes comerciales.

Desde una tribuna inicialmente modesta, con una línea ideológica consistente (y a veces discutible), han logrado hacerse una presencia importante y necesaria en el país por aptitud y continuidad, elementos fundamentales del prestigio, y ahora son un referente cultural en Bolivia.

Se habla mucho de las posibilidades de Cochabamba como ciudad del conocimiento y cantera intelectual de Bolivia. Más allá del mito o de los atributos deseados, estos periodistas que ratean tiempo a sus editores de coyuntura en beneficio de la cultura, logran hacer el verdadero elemento distintivo de la buena prensa, creando unos contenidos que finalmente contribuirán a que Cochabamba sea una ciudad más creativa y más consciente de sus lazos y mezclas culturales.

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