31 de mayo de 2015

La tetita de Gepe en los cholets alteños

Publicado en Los Tiempos
El salón de eventos “Príncipe Alexander” de El Alto, tuvo el semestre pasado un par de invitados de inusuales, psicodélicos y extravagantes, que dejaron como legado el video musical “Hambre”.
Fue lo más cercano a una foto del neoyorquino David Lachapelle, con una estética muy kitsch, entre goyesca, diabólica y de los Tele Tubies.  El video narra la última cena de un adolescente hípster y jailón, degollado y devorado por una serie de siniestros invitados entre los que hay escotadas bailarinas de morenada, un sudoroso bigotón que come con las manos, una desmelenada Cruella De Vil criolla, un elegante mayordomo k´ara, un monarca medieval y una turista gringa. Todos increpados por una desalmada ñusta que pone sobre la mesa a la siguiente víctima. Mientras se comen, la fiesta sigue al ritmo de un charango y con el colorido fondo del cholet.
Los dos protagonistas de este video eran Gepe y Wendy Sulca, cantantes andinos portavoces de la nueva generación de millennials que mandan en la cultura pop latinoamericana, y que se han hecho famosos primero en youtube que en MTV.
Gepe, cantante chileno que inserta toques folklóricos a sus melodías pegajosas, ha invitado para un dueto a la revelación de la música chicha de la década pasada. Sulca, la nueva diva peruana, se dio a conocer en 2006 con “La Tetita”, video casero que logró 16 millones de visitas en Youtube, grabado cuando tenía nueve años. Ahora ella, ya adulta, parece renegar de sus sintetizadores cumbieros  y ha dejado atrás la estética rural para tratar de posicionarse como la Lady Gaga latina, según proclaman desde la revista Rolling Stone con su propia versión de “Like a Virgin”.
Para la grabación de “Hambre”, Gepe ha contratado al cineasta británico Ian Pons Jewel, conocido por su video musical “La La La”, también rodado en Bolivia y que se metió en el top-20 de Billboard logrando más de 530 millones de visitas en su canal de Youtube.
Freddy Mamani Silvestre no se imaginaría que, 18 años después de comenzar como maestro albañil acogería a lo más granado del pop andino en una de sus obras arquitectónicas. Su estilo, más conocido como arquitectura andina, una suerte de neobarroco andino, ha logrado amplios espacios en medios como el Financial Times,  el Washington Post  o la BBC.
Todo ello retumba en el nuevo imaginario altiplánico, donde se ha erigido una metrópolis que hace tiempo ya superó el millón de habitantes y donde se forjan mitos como el de Ukamau y Ke, leyenda del hip hop aimara, que dejó profunda huella tras su muerte, dando visibilidad a la música en lenguas autóctonas inclusive en el New York Times. En las mismas corrientes mestizas surfea la franco-chilena Ana Tijoux, cuatro veces nominada al Grammy,  conocida por sus colaboraciones con Julieta Venegas.
Los tejidos que Beatriz Canedo Patiño le puso a Evo Morales en el pecho no parecen ya una moda exótica, sino una tendencia en alza. En ese ánimo de explorar territorios simbólicos nuevos está 12-na, plataforma creativa que usa el reciclaje como medio de expresión en temas de moda, y ya trabaja con artistas como el mismo Gepe o la banda de pop-folk andina Onda Vaga de Argentina.

Los caracteres distintivos alteños, el comercio informal, el baile, su arquitectura, las entradas folklóricas y su forma de concebir prestes o “fiestas-ahorro” –por contradictorio que pueda parecer– están marcando tendencia en Sudamérica. Esta ola es una señal clara, y merece algo más que una mirada por encima del hombro. 

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