4 de octubre de 2015

Carlos Mesa y el pentatlón moderno



El pentatlón moderno existe en las olimpiadas desde hace más de un siglo a iniciativa del barón Pierre de Coubertin, creador del movimiento olímpico, y su origen responde a la necesidad de encontrar al atleta más completo, es decir, aquel que iba bien por tierra y por agua, que sorteaba obstáculos y que se defendía de los embates externos. 


Si la capacidad retórica e intelectual de Carlos Mesa tuviera una forma corpórea encarnada en un deportista, sería algo así como un atleta con cualidades de esgrima, equitación, carreras de fondo a campo través, tiro y, si hablamos de mar, natación. 



Esta semana el expresidente de Bolivia nos sorprendió a todos con su voz firme, ideas certeras, serenidad y objetivos claros desde territorio mapuche. El hombre iba a una entrevista a hablar de la causa marítima y de la postura nacional, no de sus opiniones personales ni de política interior boliviana ni de su visión de futuro. Tampoco se le encargó aconsejar a los juristas chilenos qué hacer en cuanto a soluciones. 



Mesa, el protagonista absoluto del programa El Informante del martes, fue el gran ganador del envite, si es que la entrevista se puede considerar como tal, a juzgar por el tono de los anfitriones. Fue capaz de escapar limpio de los intentos de encerronas puntiagudas que trataba de propiciar su hábil, aunque frenético, entrevistador Juan Manuel Astorga. Seguramente dejó a más de uno de los contribuyentes que sostienen esa cadena televisiva chilena dubitativo.



Con su corbata bien anudada, postura firme, didáctico, Mesa fue respondiendo una a una las preguntas que el periodista de TV Chile propinaba, priorizando organizadamente cuál era el mensaje que quería transmitir. Lo hizo en cuestión de segundos y ante una nutrida tribuna, asunto de muy compleja ejecución. 
Lo que quizás gustó menos en Chile -y ha revuelto las redes sociales en Bolivia esta semana-no se reduce exclusivamente a la materia expuesta en el plató televisivo, sino también a las formas. El fondo ya estaba en un pdf llamado El Libro del mar, para descargar en la web de la Dirección Estratégica de la Reivindicación Marítima desde el año pasado, y se había expuesto hace varios meses ante el Tribunal de La Haya.



Es indudable que ese resultado trajo cola. Algunos congresistas chilenos pidieron cuentas a la televisión pública de su país por haberlo invitado, quizás temerosos de que una postura real de debate tuviera consecuencias adversas en una sociedad que aparentemente dista de ser borreguil.   



La aparición de nuestro pentatlonista no debe servir para inflar nuestros pechos -acostumbrados a múltiples derrotas deportivas- en postura nacionalista, sino para aprender a discutir, a debatir e intercambiar ideas, de forma deportiva y en buena lid. 


El deporte es un asunto de ejercicio del músculo y de velocidad de la mente y, sobre todo, de trabajo bajo presión. Esta semana hemos visto esa combinación llevada al paroxismo.